fu2ro

Ácido fotosintético

Venas regenerativas

La luz entra por la ventana

Y la luz sale por la puerta

Tenue rojo que bañas el atardecer

Mi piel se ve teñida por tu emanar

No quiero ya las cadenas del evolucionar

Solo deseo desfallecer aquí y por fin…

Descansar

Si me tratas de revivir, me molestaré

Deja que mi cuerpo se descomponga entre los hongos

Y crezca una orquídea donde alguna vez hubo un pecho

Pecho que resguardaba mi corazón

Pecho, donde emana el alma.

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esc<pissmo

Estación de metro que cierras porque no hay luz

¿Es que acaso era mi destino encontrarte asolada?

En la oscuridad, solo veo escasas luces que indican tu nombre

En mis recuerdos solo vagas sombras de alguien que alguna vez amé

Indiferentemente, prometí y nunca cumplí

Disculpa que sea un soñador, pero tu frialdad hace que me provoque morir

Cuando todos nos encontramos aislados, viendo las islas de los demás

Algunas se prenden en candela y otros danzan al son del Jazz

Escapismo, oh escapismo… ¿A dónde vamos hoy?

No importa realmente, mientras no piense en el nombre que hace que vomite de dolor

Perdido entre los augurios y los ojos ajenos

Me encuentro con la soledad que me abraza y me besa

No la tengo y ella no me tiene

Sufro por ello, solo en cortos periodos

Me acuesto en el suelo de la estación

¡La única medicina es amanecer degollado!

regreso

Ah, almas desgraciadas que comprenden mi dolor… ¿Pensaban que me había ido? yo vivo y renazco constantemente, no puedo morir aún; el blog debe continuar.

La oscuridad trata de confabular en mi contra y en la de todos los miserables que viven en la misma tierra que habita mi alma estática con sed de errrar.

¿Será que pasaré 100 años más en la oscuridad? ¿Estamos condenados a pagar los pecados del padre?

Solo el tiempo lo dirá.

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A lo lejos de mi ventana, podía ver como detrás del edificio los árboles y plantas se movían en sintonía con el viento, la luz dorada del atardecer bañaba el paisaje y una antena llena de hojas resaltaba de los árboles… Pero lo que realmente me hizo detenerme y admirar la vista era una palmera erguida entre los verdes danzantes, podía ver como se movía con más libertad que cualquier otro árbol que ahí estuviera, como una mujer caribeña que resalta en una reunión europea. Tengo la dicha de esta vista y tengo la dicha de coexistir con la palmera.