Sín título 2

Volví a dejarme seducir por un sueño y una promesa que yo mismo me imaginé

El entendimiento de un hombre que no piensa con la cabeza sino con el corazón                  en carne viva siempre fue mi condena

Ni el más dulce licor parece alegrar o calentar

Ni el más tierno y costoso corte de carne parece saciar

Ahí es cuando entiendo que donde realmente estoy sediento, es donde más he ignorado lo que realmente el cuerpo pide

Y es que desde su partida, nadie ha podido llenar ese vacío, no importa cuánto camine y cuanto vea

Y la masturbación tortura

Y los recuerdos queman

Sé que no volveré a encontrar a nadie así, a pesar de que fue un infierno, al menos el frío nunca fue un problema

El infierno que me carcomía y me quemaba vivo

El infierno que me arrebató mi vitalidad y me condenó

El infierno que era mi hogar

Cálido y dulce infierno, entre las piernas de una mujer

Pero el infierno se congela y cuando eso pasa buscamos nuevas cruces talladas las cuales, como ingenuos decidimos cargar, a ver si esta vez algo cambiará

Una cruz que te promete amor y cariño a cambio de callar y acoplarte a una realidad que es ajena a ti

Una cruz que te promete escuchar y aceptar a cambio de no enamorar y no exigir

Y así habrá miles de cruces más, para cada quién

Y solo cuando nos encontramos crucificados, muertos de sed y convencidos que es el final

Lloramos y anhelamos volver a ese infierno, que quemaba y ardía

Pero que siempre resultó familiar.